(publicado en el diario INFORMACION el 28 de marzo de 2007)
Juan Pedro Salas Arqueros. Director-gerente de CEDER Aitana

Un territorio con 130 alojamientos rurales, con escasas empresas de turismo activo y con un mínimo patrimonio valorizado funcionalmente sólo genera un turismo dormido. Dormido porque los alojamientos terminan por tener una baja ocupación, dormido porque no amortizan las inversiones, dormido porque no garantiza el nivel de satisfacción y las expectativas del turista, y sigue durmiendo porque sólo se asegura el dormitorio. Después de 16 anos de inversiones destinadas a la Montana de Alicante, el sector turístico sigue sin ofrecer una rentabilidad que se le suponía fácil de alcanzar con la ayuda de un contexto patrimonial único en toda la provincia. De los 185 alojamientos existentes en la provincia de Alicante, 130 se concentran en la Montana de Alicante, y una gran parte de ellos se han nutrido de ayudas públicas procedentes de programas de desarrollo que nacen bajo el amparo de lo endógeno y lo sostenible. La realidad que nos sobreviene en estos momentos pasa por la existencia de una amplia red de alojamientos, que se encuentra desasistida de una oferta complementaria bien definida y coherente con el potencial patrimonial existente.
Un gran porcentaje de las decisiones tomadas entorno a la dinamización del turismo rural arrancan de los programas de desarrollo rural. La toma de decisiones de los programas de desarrollo rural se caracteriza por asociarse a la voluntad de los actores sociales, políticos y económicos de los territorios donde se despliegan, quedando el papel de las administraciones europea, estatal, autonómica y local provincial a la aportación de fondos. La responsabilidad de las implicaciones futuras del desarrollo turístico, por tanto, recae en las decisiones que el mismo territorio toma. Tras dos programas de desarrollo vinculados a favorecer el alojamiento, nos encontramos con el cierre del tercer programa, que a diferencia de los anteriores, opta por reducir la ayuda al alojamiento en favor de proyectos de empresas y entidades locales que instituyan el turismo activo. Se pretende corregir la desviación hacia los objetivos del desarrollo económico y social a partir de la puesta en valor del patrimonio bajo criterios de sostenibilidad.
Crear una amplia red de alojamientos rompe las reglas del juego si no se acompana de una oferta turística de actividades que personalice el territorio desde su potencial. La actividad y despliegue de la red de alojamiento en ningún caso es motivo de un ataque contra el elemento patrimonial, pero su falta de conexión con el mismo, lo sitúa fuera de los parámetros de la sostenibilidad, ya que no es sustentable desde el prisma económico.
Por otra parte, da pie a situaciones que conducen al negocio inmobiliario, sin ser éste el origen de la inversión y la ayuda, cuando las casas dejan de ser rentables, en algunos casos, y a la falta de profesionalidad de un sector, que no avanza, si no encuentra estímulos que lo haga evolucionar.
No es una cuestión de satanizar el alojamiento y de enaltecer otras inversiones turísticas, se trata más bien de equilibrar el sector para que el mismo, en la Montana de Alicante, se perpetúe bajo los criterios que lo sustentable mantiene. De hecho, el turismo ecodeportivo es uno de tantos subsectores, que también ha de ser objeto de equilibrio, de momento, a favor de aumentar las inversiones en adecuación, favorecer su profesionalización y su formación en contextos de educación medioambiental. No podemos entender que es la única solución a la rentabilidad del sector, se ha de conjugar con muchos más subsectores y con nuevas culturas empresariales. La práctica del turismo activo ha de pasar por garantizar en todo momento, no sólo el beneficio económico a las empresas que lo ejercen, sino además la conservación patrimonial como ventaja competitiva del sector turístico de la Montana de Alicante.
Desde las entidades representativas del desarrollo rural y el turismo rural se detecta un cambio de orientación, que coincide con las conclusiones que establece la Dirección de Turismo de Interior de la Comunidad Valenciana. Se pretende dinamizar la oferta complementaria a los alojamientos, motivo que lleva a la asignación a la Montana de Alicante de fondos públicos procedentes de la Conselleria de Turismo destinados al equipamiento para la actividad ecodeportiva.
En un contexto de desarrollo, donde prima lo endógeno, lo sostenible y la toma de decisiones autóctonas con fondos públicos no generados en la Montana de Alicante, sino seguramente a partir de economías, que arrancan de antano de contextos no sostenibles, hemos de ser responsables y sensibles, no sólo con la Montana, sino con las poblaciones que aportan esos fondos. Hemos de garantizar un escenario con un turismo sostenible para que el disfrute coincida con las expectativas del turista, seguramente origen de los fondos de desarrollo y necesitado de una experiencia patrimonial y ambiental de la que carece en sus lugares de procedencia.